domingo, 24 de octubre de 2010

Encender el fuego interior

Confía en ti mismo. Crea el tipo de vida que te gustará vivir a lo largo de tu vida. FOSTER C. MCCLELLAN –El día en que el yogui Raman me explicó esta pequeña fábula, allá en las cumbres del Himalaya, fue bastante similar al de hoy en muchos aspectos –dijo Julián. – ¿De veras? –Nos encontramos al anochecer y nos despedimos de madrugada. Se produjo tal química entre los dos que el aire parecía crepitar de electricidad. Como te he mencionado antes, desde el momento en que conocí a Raman tuve la sensación de que era para mí el hermano que nunca tuve. Esta noche, sentado aquí y disfrutando de esa mirada tuya de in-triga, siento la misma energía y el mismo vínculo. Te diré también que siempre pensé en ti como en un hermano pequeño. Y para serte franco, veía muchas cosas de mí mismo en ti. –Eras un abogado increíble, Julián. Yo jamás olvidaré tu convicción.
Este símbolo sirve como recordatorio de otro viejo principio para una vida esclarecida: el propósito de la vida es una vida con propósito. Los verdaderamente esclarecidos saben lo que quieren obtener de la vida, emocional, material, física y espiritualmente. Definir claramente tus prioridades en cada aspecto de tu vida jugará un papel similar al del fa-ro, ofrecerte orientación y refugio cuando la mar se vuelva brava. Mira, John, cualquiera puede revolucionar su vida si primero revoluciona la dirección hacia la que se mueve.
El faro de la fábula te servirá para recordarte el poder de marcarse objetivos claramente definidos y, lo más importante, de tener la fuerza de carácter necesaria para obrar en consecuencia. En las horas que siguieron, aprendí de Julián que las personas más desarrolladas y realizadas comprenden la importancia de explorar sus talentos, averiguar su propósito personal y aplicar sus dones humanos en esa dirección. La demostración de hoy tiene por objeto reforzar mis consejos sobre la importancia de marcarse objetivos claramente definidos y de saber exactamente adónde vas. Lo que acabas de ver confirma el principio más importante para cualquiera que busque alcanzar sus metas y cumplir el propósito de su vida: es imposible dar a un blanco que no puedes ver. La gente se pasa la vida soñando con ser más feliz, vivir con más vitalidad y tener abundancia de pasión y dinamismo.
De donde tú vienes, la gente se marca objetivos materiales. Eso no tiene nada de malo, si es lo que uno más valora en la vida. Sin embargo, para alcanzar el autodominio y el esclarecimiento interior, debes también fijarte objetivos en otros campos. ¿Te sorprendería saber que yo tengo objetivos claramente definidos con respecto a la tranquilidad de ánimo, la energía cotidiana y el amor hacia cuantos me rodean? Fijarse metas no es únicamente para abogados como tú que viven en un mundo lleno de atractivos materiales. Cualquiera que desee mejorar la calidad de su mundo interior y exterior hará bien en agarrar un papel y ponerse a escribir sus objetivos.
Anotando tus deseos y objetivos en un papel, lo que haces es ondear una bandera roja para que tu subconsciente sepa que este pensamiento es más importante que los otros 59.999.
Nunca había sabido lo que faltaba en mi vida hasta esta noche. He estado vagando sin rumbo, a falta de un verdadero propósito en mi vida. Las cosas van a cambiar, te lo prometo. Te estoy muy agradecido. –No hay de qué, amigo mío. Solo estoy cumpliendo mi propio objetivo. Por lo tanto, dedicarte durante veintiún días al mismo objetivo y realizar esa misma actividad a la misma hora hará que se convierta en un hábito. En poco tiempo conseguirás ese nuevo hábito, sea la meditación, levantarte más temprano o leer una hora al día, con la misma facilidad con que te cepillas los dientes. – ¿Y el último paso para conseguir tus metas y avanzar por el camino del propósito? –El último paso es aplicable en la medida en que avanzas por el sendero de tu vida. Debes disfrutar del proceso. Los Sabios de Sivana solían hablar de esta filosofía. Creían firmemente en que un día sin risa o un día sin amor era un día sin vida.

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